Carta abierta al Obispo Carlos Malfa

Carta abierta al Obispo Carlos Malfa

Correo de Lectores de Petite Francese

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Querido hermano Obispo Carlos Malfa Diócesis de Chascomús

Presente

Con todo mi afecto: Quiero hacerte llegar mis palabras de preocupación y sorpresa, por los anuncios periodísticos surgidos posteriormente a la reciente reunión de la CEA (Conferencia Episcopal Argentina), de la cual formás parte, en función de su nueva Asamblea, a realizarse en Pilar a partir de este 6 de Mayo de 2017.

Sabés que no pertenezco a la feligresía de la gran Iglesia Católica, a pesar de estar registrado en sus libros con bautismo, comunión y confirmación, pero creo que el tema va más allá de credos y de concepciones político -partidarias, y si tiene una gran carga de valores éticos y morales, que la conciencia colectiva de nuestro pueblo, luego de infinidad de intentos para consagrar doctrinas sin ningún apego a la verdad histórica Y SI A LA IMPUNIDAD, dieron paso a la mayor síntesis de una etapa nefasta de nuestra vida política, social, cultural, económica, como fue el Terrorismo de Estado, y ese Estado surgido de la voluntad popular, luego de pedir perdón a la víctimas del genocidio, transformó en hechos concretos esa síntesis de MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA, que nuestro pueblo abrazó para siempre. Ese avance de nuestra conciencia colectiva como pueblo, estuvo abanderado por formidables íconos de la lucha por los Derechos Humanos: las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Que la CEA, de la cual formás parte, “abordará la necesidad de “reconciliación” sobre lo ocurrido durante la última dictadura cívico-militar, para lo cual recibirá los testimonios directos de un grupo de familiares de desaparecidos y de militares”, según fuentes oficiales de la Agencia TELAM, colmó mi asombro, y por qué no mi indignación. No sólo por el intento de reconciliación con quienes no han demostrado un sólo atisbo de arrepentimiento por sus hechos brutales (el primero de ellos el asalto al poder del Estado, poder que sólo puede ser ejercido por la soberanía popular) sino por la simplificación de que esa reconciliación sería entre “familiares de de saparecidos y militares”, cuando el agredido, el acallado, el perseguido, fue TODO EL PUEBLO ARGENTINO, más allá del reconocimiento a tantos luchadores y luchadoras, que enfrentaron y fueron víctimas de ese poder genocida. ¿Es posible creer en reconciliación sin arrepentimiento? ¿Es esto un intento de reciclar la nefasta teoría de los dos demonios ya sepultada? ¿Habrá todavía algún obispo con deudas, por complicidad, con los genocidas presos? ¿La oportunidad del tratamiento de este tema por la CEA, contemporáneo al nefasto Fallo de la Corte aplicando el 2 x 1 a un genocida, tendrá algo que ver, o sólo es casualidad? Muchas preguntas, y creo pocas respuestas serán satisfactorias. La única verdad, que es la realidad, no admite reconciliaciones, si no están sustentadas en la Verdad y la Justicia, aunque nuevas épocas, nuevos gobiernos, emparentados con el pasado nuestro más nefasto, quieran torcer el rumbo histórico. Con sólo observar quienes aplauden este posicionamiento de la Conferencia Episcopal, y este Fallo de la Corte, no hace falta más.

Un fuerte abrazo.

Petite Francese

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